Los elementos químicos españoles

Estos elementos “españoles” son 3: el platino (Pt), vanadio (V) y el tungsteno (o wolframio) (W).

Platino

El primero del que voy a hablar es el platino, en 1735 Antonio de Ulloa y de la Torre Giral (1716-1795), astrónomo y marino, quien describía en Relación Histórica del viaje a la América Meridional, un mineral denominado platina (plata de baja calidad) ya que antiguamente no se consideraba como metal precioso, en Esmeralda (actual Ecuador). Ulloa llevó a Madrid el primer ejemplar de dicho mineral y los gobernantes de España comprendieron la trascendencia de tal descubrimiento. Si bien el marino no tuvo oportunidad de dedicarse a su estudio, tuvo la certeza de que se trataba de un metal nuevo.

Mientras, en 1741, Charles Wood trajo a Inglaterra las primeras muestras del metal y siguiendo la publicación de Ulloa, se empezaron a estudiar sus propiedades en Inglaterra y en Suecia. Se le empezó a conocer como “oro blanco” (ese término se usa hoy día para describir una aleación oro-paladio), pero hubo muchas dificultades para trabajarlo debido a su alto punto de fusión y su carácter quebradizo (debido a impurezas de hierro y cobre). Por lo que, algunas bibliografías afirman que el platino fue descubierto por el Reino Unido en honor a Wood, olvidando a Ulloa.

Aunque para ser justos, ninguno de los dos fue el descubridor original ya que parece que el primer europeo que menciona platino en un documento escrito y no se le atribuye el descubrimiento del elemento fue Giulio Cesare Scaligero (1484 – 1558) médico, filósofo, botánico y humanista italiano. Quien en 1557 describe a los nativos de América Central utilizando platino para crear joyas. Por lo que podemos deducir que los indígenas americanos hacía mucho tiempo que conocían el platino y trabajaban con él.

Tungsteno o wolframio

En 1781 Carl Wilhelm Scheele (1742-1786) que tiene en su haber el descubrimiento del oxígeno, nitrógeno, cloro, bario, manganeso y molibdeno, describió el tungsteno, pero de este último no aisló el elemento sino su óxido, WO2, a partir de un mineral llamado hoy en día scheelita en su honor. El elemento puro lo aislaron los hermanos Elhuyar dos años más tarde de la wolframita. Por lo tanto, el único elemento químico aislado en suelo español fue el wolframio, en 1783 por los hermanos riojanos Juan José (1754-1796) y Fausto de Elhuyar (1755-1833) que trabajaban en el Real Seminario Patriótico de Vergara (Guipúzcoa).

Este es el único elemento de la tabla periódica para el que la IUPAC admitía dos nombres: wolframio / tungsteno. Del origen etimológico del wolframio se dan las siguientes explicaciones: los hermanos Delhuyar llamaron al nuevo metal volfram, en función del nombre del mineral a partir del cual se había aislado (la wolframita). Por su parte, el origen de la palabra tungsteno está en Tungsten que significa (“piedra pesada”), en sueco: tung (“pesado”) y sten(“piedra”).

A pesar de los esfuerzos españoles, la IUPAC a partir de 2005 denominó definitivamente a este elemento por el nombre de tungsteno, a pesar de que el símbolo es W y sus sales se llaman wolframatos.

Vanadio

En 1801 el profesor de Mineralogía Andrés Manuel del Río (1764-1849) dijo haber descubierto este elemento, del Río que trabajaba en la ciudad de México recibió unas muestras de un mineral de plomo encontrado cerca del pueblo de Zimapán, después de un detallado análisis, llegó a la conclusión de que contenía un nuevo elemento metálico. Preparó varios compuestos con él y al observar la variedad de colores que presentaban denominó pancromio, del griego (“todos los colores”), al nuevo elemento. Poco después, al comprobar que calentando los compuestos coloreados cambiaban su color al rojo, lo denominó eritronio, también del griego, erythrós (“rojo”). Cuatro años más tarde el francés Hippolye Victor Collett-Descotils afirmaría que lo que había aislado del Río era en realidad cromato básico de plomo, lo cual condujo al español a retirar su revindicación.

En 1830 el elemento fue redescubierto por el sueco Nils Gabriel Sefström, quien al ver los colores de sus sales en disolución le asignó el nombre de vanadio en honor a Vanadis, diosa de la belleza en la mitología escandinava. En 1831 Friedich Wohler demostró, analizando muestras del mineral estudiado por del Río, que vanadio y eritronio eran el mismo elemento. De ahí que las diversas bibliografías asignen al vanadio un descubrimiento compartido entre España y Suecia.

Guillermo Martínez

2º A

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